Productores de La Cañada y El Alquián alertan de que los cortes de agua durante varios días a la semana están frenando el desarrollo de las plantas y elevando los costes en plena campaña.
Los agricultores de la Vega de Almería, La Cañada y El Alquián afrontan un inicio de campaña especialmente delicado por las restricciones en el suministro de agua para riego. Las interrupciones, que en algunas explotaciones se prolongan durante cuatro días a la semana, han encendido las alarmas entre los productores de tomate, que temen daños importantes en la primera recolección si la situación no se corrige con rapidez.
El problema llega en un momento clave para el cultivo. Las plantas se encuentran en una fase en la que necesitan regularidad en el aporte hídrico para mantener el crecimiento, la floración y el cuajado del fruto. La falta de agua, unida a la escasez de precipitaciones y a temperaturas más elevadas de lo habitual para estas fechas, está provocando estrés en las matas y retrasos en su desarrollo.
En los invernaderos afectados, los agricultores aseguran que ya se aprecian síntomas de debilidad en las plantas. La preocupación es mayor porque el tomate es uno de los cultivos que más acusa los cambios bruscos en el riego, especialmente cuando el déficit se produce al comienzo del ciclo productivo. Una campaña que arranca con problemas puede traducirse en menos kilos, peor calibre y mayores dificultades para cumplir los calendarios comerciales.
Ante esta situación, los productores reclaman una respuesta urgente tanto a la comunidad de regantes como a las administraciones competentes. El sector pide que se garantice una dotación mínima y estable para evitar que el esfuerzo realizado durante la preparación de la campaña se pierda antes de llegar al mercado.
Algunos agricultores ya están asumiendo gastos adicionales para intentar conservar la humedad del suelo y proteger las plantas. Entre las medidas adoptadas se encuentra la colocación de plásticos y cubiertas en las fincas, una inversión que puede alcanzar varios miles de euros por explotación y que se suma al incremento general de los costes de producción.
El campo almeriense insiste en que la situación requiere soluciones inmediatas. La incertidumbre sobre el suministro de agua complica la planificación diaria de las explotaciones y aumenta el riesgo económico para unos productores que ya trabajan con márgenes ajustados. Si los cortes se mantienen, la primera cosecha de tomate de la temporada podría quedar seriamente comprometida en una de las zonas hortícolas más importantes de la provincia.
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