La Mesa de Sanidad Vegetal advierte de la falta de herramientas eficaces y señala al spirotetramat como una posible autorización excepcional para contener la plaga.
El avance del Thrips parvispinus en los cultivos de pimiento bajo invernadero vuelve a situar la sanidad vegetal en el centro de las preocupaciones del sector hortícola andaluz. La plaga, que en las últimas campañas ha ganado presencia en zonas productoras como Almería, mantiene en alerta a agricultores y técnicos por su capacidad de expansión y por los daños que puede provocar en las plantas.
Durante la última reunión de la Mesa de Sanidad Vegetal se abordó de forma específica la escasez de soluciones disponibles para hacer frente a este trips. El sector considera que la reducción progresiva de materias activas autorizadas ha dejado a los productores con un margen de maniobra cada vez más limitado, especialmente en un cultivo tan sensible para la economía hortofrutícola como el pimiento.
Entre las posibles vías de actuación se ha señalado la necesidad de contar, aunque sea de manera temporal y excepcional, con una sustancia activa que permita reforzar el control de la plaga. En este contexto, los productores han reclamado la autorización puntual del spirotetramat, una herramienta que consideran clave para frenar la presión del parvispinus en los invernaderos.
La petición responde a una situación que el campo califica de urgente. Los agricultores insisten en que el control biológico y las estrategias preventivas siguen siendo fundamentales, pero advierten de que, ante determinados niveles de incidencia, es necesario disponer de soluciones complementarias que permitan evitar pérdidas de producción y problemas comerciales.
La falta de alternativas preocupa especialmente por el impacto directo que esta plaga puede tener en la rentabilidad de las explotaciones. El Thrips parvispinus puede afectar al desarrollo vegetativo de la planta y depreciar el fruto, lo que supone un riesgo añadido en un mercado cada vez más exigente en calidad, sanidad y regularidad de suministro.
Desde el sector se reclama una respuesta ágil por parte de las administraciones para que los agricultores no afronten la campaña sin herramientas suficientes. La sanidad vegetal, recuerdan, no solo condiciona la producción, sino también la competitividad de las hortalizas españolas frente a otros países donde sí pueden existir autorizaciones para determinadas materias activas.
La situación del parvispinus vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la disponibilidad de fitosanitarios en la Unión Europea. Mientras avanzan las revisiones regulatorias y se impulsa el desarrollo de soluciones de biocontrol, el campo pide medidas transitorias que permitan actuar con eficacia ante plagas emergentes que ya están generando daños en las explotaciones.
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