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General 15 de septiembre de 2026

Un proyecto europeo impulsa sensores de suelo para anticipar bacterias en tomate y patata

La Universidad de Burgos coordina POMATO, una iniciativa que busca detectar de forma temprana patógenos capaces de provocar importantes pérdidas en ambos cultivos.

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La detección precoz de enfermedades bacterianas en patata y tomate da un paso adelante con el desarrollo de nuevos sensores de suelo pensados para su uso directo en campo. La Universidad de Burgos coordina el proyecto europeo POMATO, una iniciativa de investigación que trabaja en herramientas sencillas para identificar la presencia de dos patógenos especialmente dañinos antes de que el agricultor observe síntomas visibles en la planta.

El proyecto centra sus esfuerzos en Clavibacter sepedonicus, bacteria asociada a la podredumbre anular de la patata, y en Ralstonia solanacearum, responsable de la marchitez bacteriana, con incidencia tanto en patata como en tomate. Se trata de organismos de alto riesgo fitosanitario porque pueden avanzar de forma silenciosa en la parcela y favorecer la dispersión del problema antes de que sea detectado.

La tecnología en desarrollo se basa en sensores inteligentes de carácter analógico que se colocan en el suelo. La propuesta busca que el diagnóstico sea rápido y accesible para el entorno agrícola: una vez instalado el sensor, bastaría con iluminarlo con una linterna de luz ultravioleta para comprobar si existen indicios de contaminación. Este enfoque pretende acercar la vigilancia sanitaria a la propia explotación y reducir los tiempos de respuesta ante posibles focos.

Para los productores, la anticipación resulta clave. La presencia de estas bacterias puede obligar a tomar medidas drásticas de control, con destrucción preventiva de material vegetal y fuertes consecuencias económicas. Por ello, contar con métodos de alerta temprana permitiría actuar antes, delimitar mejor los riesgos y evitar que la enfermedad se extienda a nuevas zonas de cultivo.

POMATO no se limita al desarrollo de sensores. El consorcio combina biotecnología vegetal, materiales poliméricos, inteligencia artificial, modelos predictivos y herramientas de observación mediante drones. Además, contempla la búsqueda de genes de resistencia en patata y tomate, con el objetivo de avanzar hacia estrategias integradas de prevención y manejo.

Los resultados del proyecto serán probados en varios escenarios de trabajo en Europa y Latinoamérica, donde se evaluará la eficacia de las soluciones desarrolladas en condiciones reales. La iniciativa aspira a reducir de forma significativa la incidencia de estas bacterias y a generar conocimiento aplicable en el futuro a otros cultivos de interés agrícola.

El consorcio está formado por 16 socios de ocho países europeos -España, Polonia, Italia, Eslovenia, Serbia, Países Bajos, Portugal y Bélgica-, junto a entidades de Colombia y Ecuador. La coordinación científica recae en la Universidad de Burgos, a través del investigador Saúl Vallejos Calzada, vinculado al Grupo de Investigación en Polímeros.

Financiado por Horizon Europe, el programa europeo de investigación e innovación, POMATO cuenta con un presupuesto global superior a los 6,5 millones de euros. El proyecto comenzó en mayo de 2025 y tiene previsto desarrollarse durante cuatro años, hasta abril de 2029.

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