La partida, procedente de Marruecos y entrada en el circuito comunitario a través de España, presentaba 0,045 mg/kg de espiroxamina, 4,5 veces más que el máximo permitido en la UE.
Las autoridades alemanas han activado una alerta alimentaria tras detectar un exceso de residuos fitosanitarios en una partida de judías verdes originaria de Marruecos que habría llegado al mercado comunitario a través de España. El aviso se produjo después de un control realizado en el mercado, donde los análisis confirmaron la presencia de espiroxamina por encima del límite máximo autorizado.
Según los datos recogidos en la comunicación europea, la muestra analizada arrojó una concentración de 0,045 mg/kg de este fungicida, cuando el Límite Máximo de Residuos establecido para este producto se sitúa en 0,01 mg/kg. Es decir, el nivel detectado multiplica por 4,5 el umbral legal permitido para la comercialización en la Unión Europea.
La espiroxamina es una materia activa utilizada como fungicida sistémico en el control de enfermedades como oídio, royas y otras patologías foliares provocadas por hongos. Su uso está sujeto a límites estrictos en los alimentos, ya que las autoridades comunitarias la clasifican como una sustancia con toxicidad para la reproducción, lo que refuerza la vigilancia sobre su presencia en productos frescos destinados al consumo.
El caso adquiere especial relevancia para el sector hortícola porque afecta a una hortaliza de consumo directo y porque la mercancía ya no se encontraba disponible en los lineales cuando se conocieron los resultados de laboratorio. Ante esta situación, las autoridades alemanas optaron por informar a los consumidores, una medida habitual cuando el producto puede haber sido adquirido antes de completarse el proceso analítico.
Este tipo de incidencias vuelve a poner el foco sobre los controles de entrada, la trazabilidad y la responsabilidad de todos los operadores que participan en la cadena comercial. Para los productores europeos, especialmente en zonas con fuerte presencia hortícola, estas alertas son un recordatorio de la presión competitiva que ejercen las importaciones de terceros países y de la necesidad de que todas las partidas que llegan al mercado cumplan las mismas exigencias sanitarias y fitosanitarias.
La detección de residuos por encima del límite legal no implica únicamente un problema puntual de una partida concreta. También puede tener efectos sobre la confianza del consumidor, sobre la imagen del origen implicado y sobre la vigilancia de futuras operaciones comerciales. En un mercado cada vez más sensible a la seguridad alimentaria, los controles oficiales continúan siendo una herramienta clave para garantizar que los productos frescos que llegan al consumidor respeten la normativa comunitaria.
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