La revisión que avanza en el Parlamento Europeo afectará a importaciones, uso del sello bio y exenciones de certificación, con el objetivo de cerrar un acuerdo antes de que termine 2026.
La agricultura ecológica europea encara una nueva revisión normativa en un momento clave para productores, comercializadores y consumidores. La Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural del Parlamento Europeo ha dado un nuevo paso para actualizar las reglas que regulan la producción, el etiquetado, la certificación y el comercio de alimentos ecológicos dentro de la Unión Europea.
Uno de los puntos centrales del debate está en las importaciones procedentes de países terceros. La propuesta que avanza en la Eurocámara plantea que el logotipo ecológico de la UE solo pueda utilizarse en productos llegados de fuera del mercado comunitario cuando cumplan normas equivalentes a las europeas y superen requisitos específicos de producción y control. Con ello, Bruselas pretende reforzar la confianza del consumidor y evitar situaciones de competencia desigual para los agricultores y operadores europeos.
El sector ecológico lleva años reclamando mayor claridad en las reglas aplicables a los productos importados, especialmente en un mercado donde el consumidor asocia el sello europeo con garantías ambientales, de trazabilidad y de control. Para las explotaciones comunitarias, el endurecimiento de estas condiciones puede suponer un paso importante para proteger el valor añadido de la producción bio frente a mercancías que no estén sometidas a exigencias similares.
La revisión también contempla cambios para los pequeños operadores que venden productos ecológicos sin envasar directamente al consumidor. Actualmente, determinados productores pueden quedar exentos de la certificación ecológica si no superan ciertos límites de facturación, volumen de venta y costes asociados. Sin embargo, el encarecimiento general de los últimos años ha provocado que algunos agricultores rebasen esos umbrales sin que necesariamente haya aumentado su dimensión real.
Para corregir esta situación, los eurodiputados han respaldado elevar el límite de facturación anual de 20.000 a 25.000 euros, así como ampliar el volumen máximo de venta de 5.000 a 10.000 kilos al año. Esta modificación permitiría que más pequeños productores mantengan la exención, reduciendo cargas administrativas en canales cortos de comercialización y venta directa.
El objetivo político de la revisión es ofrecer más seguridad jurídica al sector ecológico sin rebajar las garantías que sostienen la reputación de estos productos en el mercado. No obstante, dentro del propio movimiento ecológico europeo existen cautelas sobre algunos elementos del paquete negociado, al considerar que cualquier simplificación debe evitar debilitar los principios básicos de la producción ecológica.
Tras el visto bueno en comisión, el texto deberá someterse a votación en el pleno del Parlamento Europeo. Además, se abrirá la negociación con el Consejo de la UE para cerrar la redacción definitiva de la normativa. La intención de los legisladores europeos es alcanzar un acuerdo antes de finales de 2026, ya que las reglas actualmente vigentes para la importación de alimentos ecológicos expiran el 31 de diciembre de este año.
Para el agricultor ecológico, la reforma puede tener efectos directos en la competencia exterior, en la gestión administrativa y en la confianza del mercado. El resultado final será especialmente relevante para las explotaciones que trabajan con certificación bio, para los pequeños productores de venta directa y para las empresas que comercializan alimentos ecológicos dentro y fuera de la Unión Europea.
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