La Inspección de Trabajo intensificará este verano los controles en explotaciones agrícolas y otras actividades expuestas para comprobar que se aplican medidas frente al estrés térmico.
La campaña de verano llega a Almería con un refuerzo de la vigilancia sobre las condiciones de trabajo en los invernaderos y en el conjunto de actividades agrarias más expuestas a las altas temperaturas. El Gobierno ha activado un plan estival que pone el acento en la prevención de riesgos laborales asociados al calor, una cuestión especialmente sensible en una provincia donde miles de trabajadores desarrollan su jornada en estructuras bajo plástico o en labores al aire libre.
La Inspección de Trabajo y Seguridad Social dará prioridad durante los próximos meses a las denuncias relacionadas con episodios de calor intenso. En la práctica, cualquier comunicación vinculada a posibles situaciones de estrés térmico tendrá una tramitación preferente, con el objetivo de comprobar si las empresas están adoptando las medidas necesarias para proteger la salud de sus plantillas.
El campo almeriense será uno de los ámbitos donde esta actuación puede tener mayor incidencia. La combinación de temperaturas elevadas, humedad y trabajos físicos dentro de los invernaderos obliga a extremar la organización de las tareas, los descansos, la disponibilidad de agua y la adaptación de horarios cuando las condiciones ambientales puedan suponer un riesgo.
El dispositivo no se limita exclusivamente al sector agrícola, ya que también se dirige a la construcción y a otras actividades con exposición directa o indirecta al calor. No obstante, el peso de la horticultura intensiva en la economía provincial sitúa a los invernaderos en el centro de la atención preventiva durante las semanas de mayor exigencia térmica.
Además de las actuaciones inspectoras, las empresas recibirán avisos electrónicos recordando sus obligaciones en materia de prevención. Estos mensajes incidirán en la necesidad de contar con protocolos actualizados, evaluar los riesgos derivados de las altas temperaturas y aplicar medidas reales cuando se activen situaciones meteorológicas adversas.
La normativa vigente contempla que las compañías deben adaptar la actividad laboral cuando el calor pueda comprometer la seguridad de los trabajadores. Esto incluye reorganizar turnos, modificar tareas, reforzar pausas o suspender determinadas labores si no es posible garantizar unas condiciones seguras.
Para los agricultores y empresas del sector, esto supone un nuevo aviso de cara a la planificación del verano. La prevención del golpe de calor y del estrés térmico deja de ser solo una recomendación sanitaria para convertirse en un elemento clave de cumplimiento laboral dentro de las explotaciones.
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