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General 4 de junio de 2026

El origen español gana peso en la cesta. El 74% de los consumidores lo prioriza en frutas y hortalizas

Un barómetro sectorial refleja que la procedencia, la producción local, la sostenibilidad y la trazabilidad se consolidan como factores clave de compra, aunque el precio sigue frenando un mayor consumo.

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El origen nacional se afianza como uno de los principales argumentos de venta para el sector hortofrutícola. Según los datos presentados en el Barómetro de Frutas y Hortalizas de AECOC Shopperview, elaborado en colaboración con Patatas Meléndez, el 74% de los consumidores españoles se decanta por frutas y hortalizas cultivadas en España, incluso cuando su precio es más elevado.

El informe, dado a conocer en el 28º Congreso AECOC de Frutas y Hortalizas, confirma que la procedencia del producto ha dejado de ser un aspecto secundario en el lineal. Más de siete de cada diez compradores aseguran que tienen en cuenta el origen a la hora de llenar la cesta, una tendencia que refuerza el valor del producto nacional y abre una oportunidad para agricultores, cooperativas y operadores que apuestan por diferenciarse a través de la cercanía.

La preferencia por lo español se combina con un creciente interés por la producción local. El 66% de los consumidores declara que estaría dispuesto a pagar más por productos procedentes de pequeños agricultores o de zonas próximas. Para el campo, este dato supone un respaldo relevante en un contexto marcado por el aumento de costes, la presión sobre los márgenes y la necesidad de trasladar al mercado el valor real de la producción.

La salud continúa siendo el principal motor de consumo de frutas y hortalizas. Siete de cada diez compradores las adquieren por considerarlas alimentos saludables, mientras que cerca del 60% destaca su contenido en fibra y vitaminas. No obstante, el estudio advierte de que el sector no puede apoyarse únicamente en este argumento, ya que parte de los consumidores cree que puede obtener beneficios similares a través de otros productos alimentarios.

La demanda de transparencia también gana terreno. Dos de cada tres consumidores quieren saber dónde y cómo se han cultivado las frutas y hortalizas que compran. Esta sensibilidad creciente hacia la trazabilidad obliga a reforzar la comunicación sobre el origen, las prácticas agrícolas, la sostenibilidad de las explotaciones y el recorrido del producto hasta el punto de venta.

La sostenibilidad se consolida como otro elemento de decisión. La compra a granel mantiene una elevada aceptación y alcanza al 96% de los consumidores, mientras que cuatro de cada diez aseguran elegir este formato para reducir el uso de envases. Además, más de la mitad de los encuestados concede importancia a que los productos sean de temporada y el 53% muestra preferencia por marcas vinculadas a prácticas sostenibles.

El barómetro también pone el foco en uno de los grandes retos de la categoría: el desperdicio alimentario. Las frutas y hortalizas figuran entre los alimentos que más terminan desechándose en los hogares, y un 21% de los consumidores reconoce que no aumenta su compra porque teme que el producto se estropee antes de consumirlo. Este comportamiento apunta a la necesidad de mejorar la planificación, los formatos de venta y la información sobre conservación.

Junto al origen y la sostenibilidad, la conveniencia aparece como una vía de crecimiento. El 70% de los consumidores compra platos preparados elaborados con hortalizas, especialmente cuando percibe sabor casero, ingredientes naturales y facilidad de preparación. La falta de tiempo sigue siendo una barrera para una parte de la población, ya que cerca de uno de cada cinco compradores afirma que no consume más frutas y verduras porque le resulta incómodo prepararlas.

El estudio constata, además, que el consumidor reconoce el papel estratégico de la agricultura. El 84% considera que el sector es esencial para la economía y el desarrollo de las zonas rurales, y el 80% destaca su contribución a una alimentación saludable. También se percibe una imagen cada vez más profesionalizada del campo, asociada al uso de tecnología, innovación y personal cualificado.

Sin embargo, el precio continúa condicionando la decisión final de compra. El 71% de los consumidores asegura que presta más atención a los precios que hace unos años, y casi una cuarta parte considera que las frutas y hortalizas son caras. Para el sector productor, el desafío pasa por defender el valor del producto en el mercado sin perder competitividad, trasladando al consumidor el esfuerzo que hay detrás de cada campaña.

La marca todavía tiene recorrido dentro de la categoría hortofrutícola. Aunque no es determinante para la mayoría de compradores, más de la mitad reconoce que una marca conocida le aporta confianza en la calidad del producto. En este escenario, el sector cuenta con margen para reforzar su posicionamiento mediante mensajes ligados al origen español, la temporada, la sostenibilidad y la relación directa con el agricultor.

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