Almería no se puede dormir.
La feria Expolevante Níjar ha vuelto a demostrar que el campo almeriense sigue siendo un referente… pero también que ya no tiene margen para relajarse.
Níjar se ha convertido estos días en el punto de encuentro de más de un centenar de empresas y entidades del sector agrícola andaluz. Un escaparate donde no solo se presentan novedades, sino donde realmente se mide la temperatura del modelo productivo de Almería.
Y la conclusión es clara: el sector aguanta, pero cada vez más exigido.
Mucho músculo… pero también mucha presión
En los pasillos de la feria no todo son buenas palabras. Hay preocupación. Costes disparados, exigencias normativas cada vez mayores y una competencia internacional que aprieta desde todos los frentes.
El agricultor almeriense sigue siendo competitivo, sí. Pero ya no basta con producir bien. Ahora hay que producir mejor, más eficiente y con más tecnología.
Las casas de semillas, la biotecnología, el control biológico o la digitalización ya no son una opción. Son la nueva línea de salida. El que no esté ahí, empieza a quedarse fuera del mercado.
Níjar como símbolo de hacia dónde va el modelo
El municipio de Níjar no es casualidad como sede. Representa como pocos la evolución del campo almeriense: intensificación, apuesta por lo ecológico y orientación total al mercado europeo.
Pero también refleja los retos: dependencia exterior, presión en precios y necesidad constante de innovación.
Expolevante, más que una feria, es un espejo. Y lo que refleja no es un sector cómodo, sino uno en plena transformación.
Mensaje institucional: un sector líder que no puede frenarse
La Junta de Andalucía, representada por el consejero de Agricultura, Ramón Fernández-Pacheco, ha reafirmado su respaldo institucional al sector agroalimentario durante la inauguración de la decimoséptima edición de la feria Expolevante, celebrada en el municipio de Nijar. Durante la inauguración, el consejero Ramón Fernández-Pacheco puso en valor el papel del sector hortofrutícola andaluz como motor económico, destacando su carácter innovador, competitivo y su capacidad para liderar en los mercados internacionales.
Un mensaje institucional que refuerza la imagen de fortaleza del modelo almeriense, pero que contrasta con la realidad que muchos profesionales trasladan en el día a día: la necesidad constante de evolucionar para no perder esa posición.
Las ayudas a la transformación: el factor que puede cambiar el ritmo
Más allá del discurso oficial, hay un elemento que empieza a generar movimiento real en el sector: las ayudas a la transformación agroalimentaria impulsadas por la Junta de Andalucía.
La convocatoria ha registrado un elevado número de solicitudes en toda Andalucía, con una participación especialmente destacada en la provincia de Almería. Un dato que refleja claramente que el sector no está parado y que existe una clara voluntad inversora.
Detrás de esas solicitudes hay proyectos de modernización muy concretos: automatización de centrales hortofrutícolas, incorporación de tecnología, mejora de la eficiencia energética, optimización logística o refuerzo de la capacidad comercial.
Si estas inversiones se materializan, pueden actuar como un auténtico elemento dinamizador de la agroindustria almeriense, elevando su nivel tecnológico y reforzando su competitividad en los mercados europeos.
Porque el sector lo tiene claro: el futuro no pasa solo por producir… sino por transformar mejor.
Sanidad vegetal y conocimiento: la otra batalla
Otro de los focos clave ha sido la sanidad vegetal. Plagas emergentes, cambios en estrategias de control y una dependencia cada vez mayor del conocimiento técnico.
El agricultor ya no es solo productor. Es gestor, técnico y estratega. Y eso se ha notado en el peso de las jornadas técnicas dentro de la feria.
Porque hoy, perder una campaña no es cuestión de suerte. Es cuestión de preparación.
Un mensaje claro desde Almería
Expolevante deja una idea que va más allá de los stands y las fotos oficiales:
El futuro del campo almeriense no se va a decidir en lo que ya sabe hacer… sino en lo rápido que sea capaz de adaptarse.
La tecnología, la inversión y la profesionalización ya no son ventajas competitivas. Son requisitos mínimos.
Y en ese escenario, las ayudas públicas pueden ser el empujón definitivo… o una oportunidad que marcará diferencias entre los que avanzan y los que se quedan atrás.
Porque si algo ha quedado claro estos días en Níjar es que el sector sigue siendo fuerte.
Pero ya no puede permitirse ir un paso por detrás.
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