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Fruchthandel

Tratamientos fitosanitarios con drones que garantizan más precisión y seguridad

La aplicación de tratamientos fitosanitarios con drones es una realidad cada vez más cercana. Una herramienta complementaria a tener en cuenta para tratamientos localizados y precisos, que facilitarán el trabajo en el campo y lo harán más eficiente.

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La aplicación aérea de fitosanitarios con drones es una tecnología novedosa -aún en proceso de desarrollo, hasta la fecha no se ha autorizado ningún equipo de este tipo- cuyo uso generará un cambio importante en un futuro próximo, dado que dotará de mayor seguridad y precisión estos tratamientos en el agro.

El coordinador de la Comisión de Innovación y Tecnología del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos Centro y Canarias (Coiacc), José Luis García de Ángela, y su secretario técnico, Ramón Piñeiro, valoran los avances que supondrá su implantación en la agricultura, una interesante opción de futuro, que prevén despegue este año.

Estas aeronaves pilotadas por control remoto (RPAS) serán un “complemento” y “alternativa” a los actuales tratamientos terrestres de fitos y a los aéreos desde aviones o helicópteros, estos últimos prohibidos tras la entrada en vigor del RD 1311/2012, que solo se autorizan en casos excepcionales por las Administraciones.

Recalcan, no obstante, en una entrevista con Efeagro, que “también los drones” están sujetos a dichas autorizaciones, porque este decreto define como aplicación aérea la realizada “desde una aeronave, bien sea un avión, un helicóptero o cualquier otro medio aéreo que pudiera surgir por los avances científicos o tecnológicos”.

Algunas de las claves que favorecerán el desarrollo de tratamientos fitosanitarios con drones es que “apenas hay deriva”, la aplicación se realiza a escasa altura, muy cerca del cultivo, y eso es una gran ventaja, así como el tratamiento preciso y localizado (por GPS), por el ahorro de costes.

Será un “complemento” esencial en los tratamientos terrestres y “conveniente” para aplicaciones “muy específicas y muy concretas”, explica Piñeiro, cuando la maquinaria, debido al crecimiento vegetativo del cultivo, ya no puede entrar.

En estos momentos, cuando es inviable entrar con máquinas, el aplicador, correctamente equipado con un traje tipo escafandra, y con una mochila cargada de producto fitosanitario, tiene que entrar y realizar manualmente esas pulverizaciones.

Sin embargo, el piloto del dron, equipado con un depósito de entre 14 ó 15 litros, puede realizar “pulverizaciones directas, en zonas donde es imposible entrar con un tractor”, bien por el desarrollo del cultivo (un campo de maíz) o por la disposición del mismo en intensivo (algunos frutales con tutor como la frambuesa).

El operario solo entra en contacto con el producto fitosanitario en el momento de rellenar el depósito, ya que la aplicación se realiza a una distancia a la que ya no está expuesto al producto.

García de Ángela insiste en la gran ventaja que supondrá su uso en el ámbito de salud laboral, ya que así, dejará de ser necesaria la aplicación directa de un fitosanitario por parte de un operario que no tendrá que someterse al contacto con un producto que puede ser de alta toxicidad.

Su desarrollo es “totalmente favorable y todo son ventajas” apunta Piñeiro, desde el punto de vista de la seguridad personal y medioambiental, así como de ahorro en recursos.

El coordinador de la Comisión de Innovación y Tecnología del Coiacc recuerda que cuando se hace un tratamiento con fitosanitarios “siempre” afecta al medio ambiente por lo que es necesario “saber lo que se hace”.

Destaca el papel que juegan los ingenieros especializados en plagas y enfermedades que “al igual que un médico en consulta, saben recetar el producto que el campo necesita y en las cantidades adecuadas”.

Los tratamientos aéreos con drones de fitosanitarios deben cumplir, igualmente, con toda la normativa relacionada, por ello para aclarar los requisitos a cumplir para un uso sostenible de estos productos el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) y a Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) publicaron a principios de año una nota informativa.

En ella se recalca que los operadores de drones (debidamente habilitados en AESA), regulados por la norma sobre seguridad aérea, además del pertinente permiso para realizar tratamiento áereo, y que los que manejan el dron deben tener carné de piloto aplicador.

Preguntado sobre por qué a día de hoy aún no se ha pedido la habilitación de ningún equipo, Piñeiro dice que “el sector está a la expectativa” debido a que se ultima una nueva norma para aeronaves pilotadas por control remoto, aunque las empresas continúan con sus pruebas para mejorar pulverizaciones, bombas y demás equipamiento necesario para el tratamiento fitosanitario.

Fuente: Efeagro

02/05/2017 -

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